Crear una emoción siniestra
recorre la estupidez de casa en casa
la risa mata los emblemas
la patria se come los mocos
la risa contrae una enfermedad
la patria se lame los labios
Lo anterior fue un preludio a un poema que escribiría, como suelo hacerlo: esta vez no quiero. Los versos no me salen, la musicalidad sí, pero no se me ocurre nada. Tal vez he agotado muchos recursos en muy poco tiempo; llevarte la mayor parte del tiempo pensando en cosas estúpidamente imposibles y vomitivos cuestionamientos constantes al sistema de vida social e individual, tiene sus consecuencias. Por primera vez la racionalidad se interpuso y comenzó a
escribir nada coherente
como si los dedos se te quedaran pegados a las teclas
como si el momento se interpusiera entre pasado y futuro
los esquemas lóbregos dormitan
en un ansia estrepitosa
en tu cerebro bloqueado
porque los sistemas no funcionan
entiéndelo
los 'ismos´no
y nadie es más grande que tu problema
porque nadie le comprará los pañales a tu guagua
nadie coserá el trapo que quedó de tu corazón
nadie se drogará contigo en esta noche sola
y cuando golpees tu cara
nadie te dirá que es ridículo
¡así, quién va a ser más grande!
tu problema es el lúgubre delirio fosforescente
ni siquiera el post- 'algo' -ismo consolará
tu rabia impresa en el puño con venas multicolor
irradiando ira
multiplicándose a los resquicios mohosos del silencio
13 feb 2011
8 feb 2011
Algas lacias
Como quisiera diseñarte los ojos, presionar el pincel con tinta celeste, espolvorear escarcha verdosa encima, lamer antes de secar, y correr con la lengua celeste escarchada de verde, afuera gritar, subrayando que tengo mi lengua a la imagen y semejanza, de tus ojos, ¿y para qué? preguntarían, un ataque de histeria- debiese responder, porque tus ojos embetunados en barro de hoy me parten, no el alma, sino la conciencia de pensar que un día el barro se seca y tus ojitos quedarían blancos. Déjame decirte que el blanco es muy de comercial, muy de emblema cordillerano, muy de tecnología crema, muy de punta, new sensation. Pero y el celeste qué tiene de especial, la escarcha, el verdor- me cuestionarías, lo sé, me cuestionarías, como todas las cuestiones que pienso que son mejores para ti, y yo, y yo presionaría el botón de tus ojos, lo fregaría con lija hasta dejarlo embetunado ya no en barro, sino en sangre, rojo como el fondo de Coca-cola, de mierdonald, de los chocolates, porque exalta la pasión, y motiva, el rojo que ha estado con el martillito ese y la hoz, el rojo, la lucha de los araucanos, el rojo, el leiv motiv de tantas hazañas. Acabo de acordarme que el verde es de la repre, y eso me da depre.
Quedan unas cuestiones dándote vuelta en los ojos celestes escarchosos verdes, quedan plazas cimentadas en tu realidad y la mía, años de espera a la reacción de una galaxia con síntomas estomacales, y yo soy la mierda, sí, yo soy la mierda que perpetuará su cálido aroma en tus suaves ojos celestes.
Déjame decirte que el sabor de este discurso se parece a la sal de tu cuerpo cuando despiertas en la mañana, y en la cama ronda un verdor inicial, intenso, son las algas lacias.
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