Ruedas rodando sobre el cemento
de las aceras imposibles a medias
todo a medias,
pero son cabros chicos y no pueden bajar
con sus bicicletas a las calzadas enteras
los podrían arroyar los tanques
con la tecnología adulta.
Los cabros chicos se quedaron en la sencillez
de sus bicicletas/monstruos copiamaginados
de la televisión a las cinco de la tarde.
Se reparten todo; el color:
"yo soy el azul, yo el rojo, yo el violeta
yo, el que no alcancé, me quedé con el rosado".
Se reparten los poderes
pero no esos poderes de los que hablan los adultos
a las nueve de la noche en serie
no todavía:
Los poderes que se reparten
no se reconstruyen en el mundo de los tanques
ni conocen el excremento, el semen,
no conocen las secreciones que hicieron posibles
sus existencias copimaginarias.
Los poderes son haces de luz desprendidos de sus manos
para salvarlos de la oscuridad polvo
sobre las mesillas inservibes que soportan
elefantes, caballos y budas de loza.
Se lanzan los poderes los unos a los otros
con la imaginación del audio:
el choque de la saliva en los dientes
y la baba agregada a la tierra
ya húmeda por la manguera de la vecina.
Y copiaimaginariamente se desgarran las ropas
por el surco que dejan los haces de luz.
Pero el grito de la generala
desde el umbral de sus Hogares de Gobierno,
con banderita todos los septiembres,
pero el grito de la generala
les genera un nudo entre la aorta con el estómago
y el intestino delgado,
qué atao.
Y se llevan sus poderes y heridas
en las cápsulas pequeñas- Vitamina C
en el bolsillo
Mientras a discresión de la generala
vuelven a sus recámaras del encierro
para hacer lo mismo
que los doce tenientes y el Comandante en jefe-
que reparte el pan
entre el polvo del cuadro pendiente a las siete de la tarde:
comer.
8 feb 2010
1 feb 2010
¡apunten...!
Necesito desahogar todos los amores a la patria
necesito desahuciar misterios en que sus cañones,
oxidados del desuso, se inclinaban hacia el vacío
hacia donde no había nadie más que Indiferencia
Hay un ruido molesto como un bunker desangrado
pero quiero creer que los misterios son estructuras subterráneas/
que comen rimel estrecho en los labios
tan estrecho que sucita una guerra civil de bacterias en la boca/
hasta que gane la más avispada
la que se mame los ataques de la caballería
con sus caballos quebrándose y mostrando sus dientes/
porque al final ésa que grite hasta la última zeta ingritable/
se corona en la niebla del humo que sigue al jueguito éste/
y es que independiente de hacerse el revolucionario
esa es la mano,
la mano que convoca es la que empuña hacia el vacío,
hacia Indiferencia,
porque ella no entiende nada y eso es lo que importa:
apuntar al que no sabe.
Porque si hiciéramos una guerra de a deveritas hoy
terminaría en un segundo y lo que respire una gaita triste./
Pero es que hay un llanto, unos lamentos más lúgubres/
que todo los vestones negros con camisas incrustadas./
Un llanto que se quiebra dislocado
como una bomba camuflada en una muñeca rusa.
necesito desahuciar misterios en que sus cañones,
oxidados del desuso, se inclinaban hacia el vacío
hacia donde no había nadie más que Indiferencia
Hay un ruido molesto como un bunker desangrado
pero quiero creer que los misterios son estructuras subterráneas/
que comen rimel estrecho en los labios
tan estrecho que sucita una guerra civil de bacterias en la boca/
hasta que gane la más avispada
la que se mame los ataques de la caballería
con sus caballos quebrándose y mostrando sus dientes/
porque al final ésa que grite hasta la última zeta ingritable/
se corona en la niebla del humo que sigue al jueguito éste/
y es que independiente de hacerse el revolucionario
esa es la mano,
la mano que convoca es la que empuña hacia el vacío,
hacia Indiferencia,
porque ella no entiende nada y eso es lo que importa:
apuntar al que no sabe.
Porque si hiciéramos una guerra de a deveritas hoy
terminaría en un segundo y lo que respire una gaita triste./
Pero es que hay un llanto, unos lamentos más lúgubres/
que todo los vestones negros con camisas incrustadas./
Un llanto que se quiebra dislocado
como una bomba camuflada en una muñeca rusa.
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