2 may 2009

Un problema tiene


Año a año
guardo el barro un poco más
no lo refriego por mi piel-
que ya no soy infantil.

Según los eruditos
"in fans" es
"sin lenguaje".
Y sin él/ sin el "no tener lenguaje"
debo transmmutar
mis labios tejidos
de manera que su ironía
descascare el barro,
de forma que en el recuerdo
del armazón cholguan
con complejo de casa
veo reír Pasayos Asesinos.
Hoy me transformo
en esos rostros plástico-blancos,
sonrisas horripilantes color rush
que miraba hace años en la pantalla
escondido en la oscuridad campamento.

A veces se vuelve tan amargo
tener lengua,
tener que sentir el pimentón solitario
que quedó de la sopa.
Aunque digan que la lengua
es un sistema de códigos emocional
fascinante al dente-morder
que deriva a sensaciones orgásmicas,
no es más que un pedazo de carne
que nos hará llorar
cuando no podamos complacernos.

Eso pasa por tener que dejar el barro
eso pasa porque este decir
no lo podría ayer /que era infante,
tal vez lo sigo siendo,
pero este infeliz
que se dice llamar poeta
me dota de palabras
que no tendría por qué conocer,
este poeta caprichoso infeliz
que se dice llamar
(y se da licencia de añadir otro verso
¡No sería capaz de escribir un hai-ku!)
poeta,
me realiza en un triste suceso.
Quiero un dos tres momia es, luche,
pero me priva de tiza.

Quiero hacer el amor
suda que suda- no la guerra.
Revolcarme en el cerro
gime que rompe-
rodando como un inocente trompo colina abajo-

este problema tiene un niño
con mejillas pegajosas
sin saber el por qué,
que es de tanto llorar
semen dulce.

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