31 jul 2010

La existencialista Ausencia

Ausencia es un fantasma El espíritu con alma de esas hojas otoñales que se cree se quiebran Pero las tocas y te hacen pensar en masitas En lóbulos de orejas Te hacen pensar En tu manto para cubrir las presencias Ausencia pena todas las noches a los canes vagabundos Les da pan Pero ellos se asustan Olvidan sus pieles y se echan a correr esqueleto pelado

Vive con hambre Con el estómago amarrado a sus recuerdos que nunca fueron Las ficciones agrias que nunca Las facciones que te persiguen Constante Las manos que te quieren atrapar con sus líneas como una red

Ya está vieja Ya estás con un silencio de menos Pero nadie te nota Solo los canes que huyen Y el relámpago que quiere partirte el cráneo todas las mañanas Y es terrible que no Dices Es terrible no desaparecer o viajar o tomar forma de algo No fantasma Que los fantasmas no saben llorar y te guardaste cuántas lágrimas La televisión llora Lo haz visto Todos lloran cuando los visitas y quieres imitarlos Pero no sabes Te pintas la cara color nieve para ser como esos payasitos envueltos en silencios Sin más sonrisas que el ritmo de un tris bastardo Pero ni aún así- Tu cara es una máscara sin fondo Porque no tienes fondo Porque no te acabas Tu existencia cubre de lágrimas las acequias infinitas Salmuera corrosiva que inunda Cubre la cuarta dimensón con un tríptico que habla sobre testimonios Entuertos en los que te metes Que son todos las razones de tu existencialismo febril Son destellos matutinos eléctricos invisibles para cualquier mortal que ose invocarte

Te niegas a ti misma Cuando recoges tu estómago amarrado a tus recuerdos que nunca Y tratas de componerlo De introducir las vísceras Te niegas y te descompones tú misma Queda la esencia colada en la red de tus manos

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