
explotaste mis venas
con tu poder de escritorio
mis alaridos nunca aprenderion a comportarse
cuando te veo en la noticias tu rostro perro
entre las nueve y las diez de la arcada
entre decirte que
sé que nunca leerás esto
ni que me conocerás
ambas son igual de ciertas
Aunque no pocas veces te vi
cuando yo empacaba en un Líder
y tú con tu barbita cana de caballero adinerado-
no pensabas en las casas de greda de mala calidad
nunca en la suela del zapato del día
sino en la marca de su pasta negra-
comprabas una solitaria y triste marraqueta
yo recuerdo
lo hacías con Redcompra
hago trenzas de vómitos
no es novedad esa
así que no se sorprenda
si llegase a sospechar ni a sentirse halagado
si lo que más hago es halagarme a mí
con esta insolencia para usted y para la poesía.
cenador mío tan hambriento,
no quiero verle más la cara
es otra dimensión
fuera de la chilena forma de permanecer
y no me diga rojo
que con mi color de piel no podría,
tal vez sí algo lila o púrpura,
pero estoy seguro que si leyera esto
usted sería el cenador más son/rojado de Chile
aunque no lo crea
pero la cromática no es su experticia
la hipocresiología sí
el charlataneo
como esto:
palabras porque palabras.
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