25 dic 2012
Y perder más que la cabeza:
La nostalgia en unos sueños
del nacimiento allá lejos.
Y aquí el destiempo estruja el sudor
preso en el traje rojo de horas
y blanco en la esperanza de una paga
que no alcanzará para tus promesas.
(No por lo menos a la orilla del barrio
/patio del destierro familiar).
Por eso gritaste a los ajenos
-inocentes diablos que piden y piden-
los sarcasmos amargos de lo imposible
que la niñez de hoy no soporta
Gritaste
a tus propios diablillos imaginarios
a la nostalgia en unos sueños
de tu nacimiento allá lejos
a ti siendo un inocente diablo
pide que te pide
en años tropezando con años.
Ahora eres una presa desaforada
que se con/sume en lo material
de la esperanza de una paga que
-otra vez- no alcanzará para tus promesas.
El Consumo no tiene que ver con espanto:
tu grito no es negocio, quedo el despido.
Lloras por los diablos que no tuviste
que no pudiste parir ni tener en tus brazos.
Te atragantas la pistola hasta la arcada:
tras la despedida eres el barba rojo de nieve.
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