7 jul 2015

Alas de témpera, lágrima y barricada

Visión I


La ampolleta es la ronda
Donde todas las polillas bailan.
Allí tejen la luz eterna que flamea
Bajo el techo y sus grietas de sal.
Dos niños lloran.
Las polillas desaparecen.

El fuego es la sangre que palpita en la sien
Por la tragedia del hambre
Que se mete entre sus huesitos;
ese fuego se introduce en la madera
que se distorsiona formando caras de horror
como diciéndole a los niños que corran.
El olor al hollín se desplaza como aceite barato
Entre la conexión de sus pulmones y narices.

Desde fuera la escena es un cuadro expresionista
y las expresiones de los vecinos
otros cuadros que podría colgar en la pared
un hombre que llora todos los días.

No hubo lágrimas que apagaran el fuego
sino la lluvia repentina.
Los cuerpecitos se confundieron entre cenizas
de madera y carne.
No hubo gritos, no hubo lágrimas que apagaran el fuego.
Sólo tres alitas transparentes sobre el barro.

1 comentario:

  1. Todos somos polillas volando frágiles, atontados por la cegadora luz del capitalismo, del consumismo, de todo aquello que nos venden...
    Aquellos niños víctimas del hambre
    tenemos hambre de todo ésto realmente?

    Bello y reflexivo.
    Saludos poeta

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