
Mantengo
un pulso
que no sé
donde me lleva,
si a decir o tal vez hacer
un escrito incipiente sobre
sucesos desahuciados en medio de la música.
Como tal vez, pueda ser
un niño que justo a esta hora
llora ilusiones perdidas
en una navidad sin bicicleta.
Fue hace más de un mes,
Pero hace más de un mes que llora
Y que ningún viejo pascuero
Tenía saco ni menos algo dentro.
-Niño, no llores- le pedía
La psicodélica y blanca mujer del cerro San Cristóbal-
No malgastes tus glándulas inocentes lacrimales.
-Niño, mejor llora por mí que soy virgen. –
y el pequeño, que no entiende qué es la virginidad
derramó una lágrima por ella.
-Niño, alguna vez tú harás
que yo no sea más virgen ¿Me lo prometes?-
Con un sorbete de mocos le dijo que sí.
-Niño, para, no llores
¿Sabes que me haces feliz con tus respuestas?
-Pero si no quieres detenerte,
Sólo llora. Mas te imploro:
Hazme feliz con tus respuestas.
La hizo feliz y la hizo no-más-virgen
ResponderEliminarTe adoro, Javi